La Poliurea permite sellar por completo los restos de fibrocemento, evitando que las peligrosas fibras de amianto se esparzan por el aire.
Los restos de fibrocemento, más popularmente conocido como uralita, son todavía uno de los lastres en instalaciones antiguas. Son un lastre precisamente porque son muy peligrosos de manipular, pero también es peligroso dejar que se deterioren sin hacer nada. Cada vez que la uralita se mueve o se rompe, libera microfibras de amianto, un elemento que puede provocar problemas respiratorios de distinta gravedad e incluso puede llegar a promover la formación de células cancerígenas.
La retirada de los restos de fibrocemento, además de ser costosa porque requiere un dispositivo de seguridad muy aparatoso, es engorrosa porque significa tener que volver a construir el tejado o la cubierta en su totalidad. Trabajando en una zona en la que es posible que queden microfibras de amianto durante años.
En Imperpol ofrecemos una solución mucho más práctica y segura: se trata del encapsulado con Poliurea. Un proceso rápido, que permite aprovechar la estructura de la cubierta como soporte, y que consiste en el aislamiento total de los peligrosos restos de fibrocemento, sin tener que entrar en contacto directo con ellos.
El encapsulado con espuma de Poliurea forma una capa uniforme, sin poros, ni juntas, alrededor de los restos de uralita, y se trata de una capa completamente estanca y resistente a todo tipo de agresiones. Desde la humedad hasta los productos químicos. Al cubrir el fibrocemento en su totalidad con este material impermeable y resistente, evitamos la liberación de microfibras de amianto, haciendo que el proceso sea seguro.
Se trata de un proceso rápido y limpio, que además permite seguir utilizando la cubierta ya existente. Ya que al estar recubierta de Poliurea, se convierte en una superficie resistente, impermeable y sobre la cual podemos aplicar los recubrimientos que creamos convenientes para nuestra instalación.


